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26 de noviembre de 2020

Murió Diego Maradona: el más humano de los dioses

Diego Maradona falleció en su casa del barrio San Andrés, en Tigre. Allí se recuperaba de una operación en la cabeza.

Diego Armando Maradonafalleció este miércoles luego de sufrir un paro cardiorespiratorio en su casa del barrio San Andrés, en Tigre, en la que el mejor jugador de todos los tiempos se recuperaba de una intervención quirúrgica en la cabeza.El Diez se descompensó y sufrió un paro cardíaco. En vano fueron los esfuerzos de los médicos que se acercaron hasta allí para intentar reanimarlo.

Un país entero lo amó, lo juzgó y lo llora. Le dimos esa responsabilidad innecesaria de representarnos en el mundo entero. ¿Por qué deberíamos intentar agradarles a europeos y estadounidenses? Y, ¿por qué debería ésa ser su tarea? A él, eso nunca le importó más allá del verde césped -donde posiblemente nos representó mucho mejor de lo que somos-. Diego Armando Maradona tuvo la vida que quiso, pero sobre todo la que pudo. Muchos creyeron que su condición de deidad en las canchas se trasladaría a su vida privada y social; una perfección que nadie podría alcanzar y a nadie se le exige. Pareciera que nos olvidáramos que el ídolo fue de carne y hueso, un tipo con millones de errores y virtudes. El más humano de los dioses, diría Eduardo Galeano.

El 10 convivió con la gloria durante gran parte de su vida, una droga mucho más potente que el resto de sus adicciones. Un vicio que lo persiguió después de retirarse y aclararnos que la pelota no se mancha. Se sabe: el éxito es peligroso y nunca se está preparado para sus dosis más elevadas, mucho menos si se trata de alguien que creció en Villa Fiorito y vio como Doña Tota se resistía a comer para que sus hijos duerman con la panza llena. Y, curiosamente, aun cuando más disfrutó de esos lujos y excesos, y asimismo cuando más los padeció, esa vida siempre estuvo presente. Como si él mismo se recordara de dónde venía sin importar cuán alto o bajo estuviese: el único antídoto para “D10S” era dieguito. Eso lo sensibilizaba, y se tocaba el corazón, mientras recordaba su “barrio privado de agua, de luz, de teléfono".

El camino de este héroe tuvo un epílogo muy largo -¿quién no presiente que pasaban más cosas durante una semana en la vida de Maradona que en un puñado de décadas del resto de los mortales?-, pero tan corto al mismo tiempo. Su muerte se produjo en medio de cierta distancia de Dalma y Giannina, dos chicas por las que juró y juraron millones de argentinos; un reencuentro afectuoso con Diego y Jana, los hijos a los que reconoció muy tardíamente; y tras una visita fugaz a Dieguito Fernando, su último descendiente. Apasionado, desmedido, agresivo, genuino, controversial, contestatario, ingenioso…. ¿Hasta qué punto no nos representó ante el mundo? Algunos podrán verse reflejado en el Pelusa otros en el Diegote, y es que hubo tantos Maradonas en la vida de Maradona como perfiles del argento promedio.

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