6 de agosto de 2026
Candioti Sur contra el SEOM: piden eximición y acusan fin recaudatorio
Vecinos del tradicional barrio santafesino endurecieron sus reclamos al Municipio por el impacto económico del Estacionamiento Ordenado. Denuncian que pagar hasta $300.000 mensuales por frentista es insostenible y preparan protestas pacíficas ante la falta de diálogo.
A meses de su implementación, el malestar en Candioti Sur escaló de la preocupación a la indignación. Lejos de cumplir con la promesa oficial de ordenar el tránsito, la llegada del Sistema de Estacionamiento Ordenado Municipal (SEOM) provocó el efecto contrario según las autoridades barriales.
Matías Galíndez, presidente de la vecinal, criticó la rigidez del esquema aplicado como un "paquete cerrado" por la Municipalidad de Santa Fe, advirtiendo que la medida no contempla las particularidades de una zona netamente residencial que carece de una oferta privada de cocheras.
El peso económico: multas y boletas de hasta $300.000
El punto más álgido del conflicto pasa por el brutal impacto en el bolsillo de los residentes. Al no haber playas de estacionamiento alternativas en la zona, los frentistas que disponen de una dársena en la puerta de sus hogares deben afrontar un gasto mensual que oscila entre los 250.000 y 300.000 pesos, una cifra muy superior a la de una cochera tradicional e imposible de absorber para la economía doméstica actual.
Ante este panorama, la vecinal formalizó el pasado 30 de junio un petitorio respaldado por firmas de los habitantes locales, donde se exige de manera contundente la eximición total del pago para los frentistas de ambos márgenes de las calles.
Silencio oficial y medidas de visibilización vecinal
Desde la vecinal cuestionaron duramente la falta de respuestas institucionales por parte del Ejecutivo municipal, señalando que el intercambio se reduce a declaraciones mediáticas que dejan en evidencia un trasfondo meramente fiscal. "Se percibe que vienen a cobrar no más", sentenció Galíndez, vinculando el enojo al deterioro general de los servicios e infraestructura del barrio.
Sin respuestas formales sobre la mesa, los vecinos mantuvieron un cónclave donde acordaron iniciar un plan de lucha pacífico que incluirá la colocación de cartelería en los frentes de viviendas y comercios. El objetivo, aclararon, no es politizar el conflicto, sino exigir que se revea un sistema que castiga a quienes habitan la zona.