1 de octubre de 2016
"Pónganse la Patria al hombro"
Francisco anunció que no vendrá a la Argentina. Prefirió decirlo él. Eligió este momento por la beatificación de Mama Antula y la próxima canonización del Cura Brochero. Desde el corazón dijo que le hubiera gustado venir a presidir las ceremonias aquí.
Por Alicia Barrios
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Desde la razón, fundamentó que en 2017 lo esperan Asia, Ãfrica y otros lugares del mundo como Colombia. Quienes lo conocemos, leemos, en el mensaje, que Francisco necesitaba bajar los decibeles, por las especulaciones de todo tipo que se hacÃan ante su posible viaje a la Argentina. Algo que ilusiona y repercute mal en la gente, cuando ésta descubre que no es asÃ.
Él es la manera directa que eligió para transmitir. Es, desde siempre, ese mano a mano, que lo identifica con el pueblo argentino, que, como bien dice, "también es el mÃo porque, yo sigo siendo argentino, yo todavÃa viajo con pasaporte argentino".
Crónica dio esta primicia, porque estando a su lado en 22 viajes, que trotamos como corresponsales a su lado, nunca dijo que vendrÃa. También sabemos, por los 17 años que hace que lo acompañamos, que no le gusta nada, pero nada, que se lo malinterprete. Los que, convencidos, ante una cámara de TV, detrás de un micrófono o desde una computadora, sostenÃan que el Papa nos visitarÃa, en noviembre de 2017 nos mentÃan.
Para Bergoglio la Patria es grandiosa, la ama y le gusta la palabra. Convoca a trabajar por ella, que no es otra cosa que hacer Patria, algo que está al alcance de todos y que no es la exclusividad de unos pocos o sólo de los próceres. Me enterneció cuando expresó que querÃa estirar el tiempo, de su mensaje, como un elástico. A él le cuesta siempre despedirse de nosotros.
Lo vi conmovido y cómo no iba a estarlo si Bergoglio es más argentino que el MartÃn Fierro y porteño como el tango. Entre los deberes que encargó para cada uno de sus compatriotas, los corporales y espirituales, esta el secreto para curar las almas. El perdón es su favorito, el más difÃcil para cualquier ser humano que camine sobre la tierra.
Es la base para no enfermarse de resentimiento. Por algo un sabio proverbio dice: "Pecar es humano y perdonar es divino". Él reza por nosotros. Es muy misericordioso. Por eso, no dejemos de hacerlo por él, porque siente, desde la fe, que lo sostiene la oración.