20 de enero de 2017

El Chapo llegó antes que el muro

México consumó la extradición del famoso jefe narco, reclamada por Estados Unidos. Los Tribunales norteamericanos garantizaron que no aplicarán la pena de muerte a Guzmán.

México. El narcotraficante Joaquín “el Chapo” Guzmán, exlíder del cartel de Sinaloa, fue extraditado ayer por México a Estados Unidos, según informó anoche la Cancillería mejicana.

“Para dar cumplimiento a los acuerdos de extradición, esta dependencia del Gobierno Federal puso a disposición de la Procuraduría General de la República a Joaquín Guzmán Loera, y a través de la misma, el Gobierno de México entregó al convicto a las autoridades de los Estados Unidos”, expresó el comunicado oficial.

La decisión fue anunciada después de que un tribunal colegiado en materia penal rechazara el miércoles dos recursos de apelación presentados por la defensa del jefe del cartel de Sinaloa en contra de la extradición, concedida por el Gobierno en mayo pasado y discutida en los tribunales desde entonces.

Traslado y delitos

Para concretar el trámite de extradición, “el Chapo” fue trasladado ayer desde la cárcel de máxima seguridad de Ciudad Juárez, donde estuvo detenido, hacia el aeropuerto internacional de la región, donde se hizo la entrega del reo, señalaron a la prensa mejicana fuentes judiciales y gubernamentales.

México concedió a Estados Unidos la extradición de Guzmán para que sea juzgado por graves delitos que se le imputan en ese último país, luego de asegurar que recibió garantías de que al jefe del cartel de Sinaloa no se le aplicará la pena de muerte.

Guzmán fue protagonista de memorables fugas de prisiones mejicanas y por años enemigo número uno de la DEA (la agencia estadounidense que combate el narcotráfico).

El capo es requerido por distintos tribunales estadounidenses. Una corte de California lo busca por asociación delictiva y distribución de cocaína, mientras que en Texas es reclamado para rendir cuentas por asociación delictiva, delincuencia organizada, narcotráfico, lavado de dinero, homicidio y posesión de armas de fuego.

En el pasado, México se mostró contrario a conceder la extradición antes de que Guzmán pagara en el país las cuentas pendientes con la Justicia.

En enero de 2015, esa convicción llevó al fiscal general de México, Jesús Murillo Karam, a decir que “el Chapo” tiene que cumplir primero sus penas en México y ser extraditado a Estados Unidos recién “unos 300 o 400 años después”.

Pero, cinco meses más tarde, Guzmán saltó a la tapa de todos los diarios del mundo con una espectacular fuga del penal del Altiplano, a través de un túnel de 1.500 metros que unió a su celda con la libertad.

Esa fuga puso en ridículo a las fuerzas de seguridad mejicanas, una afrenta que terminó en enero de este año, cuando el capo del narcotráfico fue recapturado en las sierras de Sinaloa y devuelto a la cárcel del Altiplano.

La posición de las autoridades mejicanas frente a las demandas de extradición de Estados Unidos cambiaron después de esta fuga y las especulaciones en torno a un envío inminente a la potencia norteamericana se multiplicaron cuando el narcotraficante fue trasladado a la cárcel de Juárez, en la frontera con el país que ahora gobernará Donald Trump.

FUENTE LA VOZ

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