LOCALES
28 de abril de 2026
Multitud, ritual y lluvia: Don Osvaldo y un regreso histórico en la ciudad
FOTO: FLORENCIA LORENZON El sábado 25 de abril no fue una fecha más para el rock en Santa Fe. Desde la tarde, las inmediaciones de la Estación Belgrano empezaron a poblarse de grupos de fanáticos que llegaban con banderas y remeras cargadas de rock e historia. No era solo un recital: el regreso de Don Osvaldo a Santa Fe se vivió como una especie de ritual colectivo.
Con el correr de la jornada, el clima previo fue tomando forma de “misa” rockera. Parlantes reproducían canciones de la banda, de Callejeros y clásicos del rock nacional, mientras los presentes cantaban como si el show ya hubiera comenzado.
La convocatoria crecía minuto a minuto con público llegado desde distintos puntos de Santa Fe y alrededores, e incluso desde otras provincias.
Al caer la noche, la escena se volvió aún más intensa. El tránsito en la zona de Boulevard se vio interrumpido por los propios fanáticos, que copaban las calles coreando canciones. En ese momento, el clima decidió sumarse al espectáculo: primero una llovizna tenue, casi anecdótica, y luego un chaparrón fuerte y repentino que obligó a muchos a refugiarse bajo techos cercanos o apurar el ingreso a la Estación. Nadie se iba: la espera valía la pena.
Ya dentro del establecimiento, con el espacio colmado, la banda liderada por Patricio Santos Fontanet desplegó un repertorio que combinó presente y memoria. El arranque, acompañado por imágenes proyectadas y una fuerte carga simbólica, marcó el tono de una noche atravesada por la emoción.
A lo largo del show, fueron apareciendo temas como “Políticamente Correcto”, “Mis Latidos”, “Rotos y Descosidos” y “Vaivén”, que sostuvieron la intensidad, junto a otros que desataron una respuesta inmediata del público como “Una Nueva Noche Fría”, “Rompiendo Espejos”, “Prohibido”, “Ilusión” y “9 de Julio”, todas coreadas de principio a fin. En ese ida y vuelta constante, la banda encontró uno de sus puntos más fuertes: una comunión con la gente que no se vio afectada ni por el paso de los años ni por la lluvia persistente.
También hubo momentos más introspectivos, con pasajes acústicos que bajaron la intensidad sin perder profundidad, generando distintos climas dentro de un mismo recorrido emocional. Entre tema y tema, las pantallas proyectaron consignas típicas de cada recital de la banda, sumando una capa más al mensaje que Don Osvaldo sostiene desde hace años. Y como en cada presentación, el recuerdo de Cromañón volvió a hacerse presente, en un silencio cargado de significado y en la respuesta respetuosa de todo el público.
El show se enmarca en la gira que la banda viene realizando por distintos puntos del país, reafirmando una convocatoria que se mantiene firme con el paso del tiempo. En Santa Fe, ese vínculo volvió a quedar en evidencia: miles de personas acompañaron la jornada completa, bancando el calor, el frío, el viento y la lluvia.
El cierre llegó con “Suerte”, con la gente aún empapada pero completamente entregada a una experiencia que fue mucho más que un recital.
